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De voces y silencios

Ya sabéis, y si no es así os lo digo yo, que no tengo dios (ni Dios). Lo he buscado durante mucho tiempo, incluso todavía ando tras él. O es muy bueno jugando al escondite...o cada vez "veo menos" o será que no se puede encontrar lo inexistente...Pero no es ese el hilo que quiero seguir.
Últimamente está de moda el silencio. El silencio de muchos antes circunstancias que reclaman respuestas. Pero lo que más me ha llamado la atención ha sido la mención al silencio de Dios (la mayúscula viene dada por ser el de una de la religiones monoteístas, concretamente el dios cristiano) referido a dos circunstancias. La barbarie nazi de los campos de concentración y la guerra española del 36. Han sido dos católicos quienes han llamado la atención sobre el silencio y/o la ausencia de Dios en esos acontecimientos. Han sido dos Josés, uno español, Bono, otro alemán Ratzinguer.
Lo "divertido" es comprobar como los católicos hacen hablar o callar (y decir una cosa y la contraria) a su Dios según les conviene.
Tengo para mi que los dioses nunca están callados...nunca están ausentes...si no, no serían dioses. Un dios que calla (o se ausenta a veces) no es un dios. El dios que yo busco es el que siempre tendría algo que decirme y el que nunca se alejaría de mi lado.
En el fondo estos dos Josés son unos mentirosos...quieren engañarnos y desvían nuestra atención. Su Dios si que estaba presente y hablaba en las dos ocasiones que han mencionado.
En la primera en el tiempo, en las tierras de España, no estuvo ausente, lo que sucede es que no estuvo al lado de los que se alzaron en armas contra la legalidad vigente, y estos no lo vieron. Y también estuvo algo alejado de algunos centros de poder. Debió estar en el único sitio dónde puede estar un dios, junto a los hombres sencillos, junto a los hombres que se afanan en hermanarse con otros hombres. Hacia esos lugares y hacia esas gentes pocas veces solemos mirar, tanto unos como otros.
Algo más tarde, se produjo el otro silencio, según Ratzinguer. Esta vez el engaño es mayor, los gritos de cualquier dios eran los gritos de tantas y tantas víctimas y de tanto sufrimiento. Dios y las víctimas casi se quedaron afónicos de tanto gritar.
Es muy sencillo no ver ni escuchar a ningún dios (y a ninguna víctima). Es muy fácil dejar de ver el Sol en un día luminoso sin nubes. Lo único que hay que hacer es ponerse de espaldas y taparse los ojos.
Para otras personas es absolutamente imposible dejar de oír los gritos de las víctimas y dejar de "sentir" la presencia (próxima) del horror. Por ello nos es imposible permanecer en silencio. Gritamos hasta acabar afónicos.
Estoy convencido que dios (cualquier dios) si existe y termino encontrándolo, estará junto a los que gritan contra la injusticia, contra la muerte y la destrucción, contra la agresión a los débiles y los inocentes. Gritando contra los poderosos, contra los dueños del mundo, causantes del sufrimiento de los hombres.
Ratzinguer y Bono pueden encontrarse más cerca de los poderosos y alejados de los que gritan. Es por eso que no oyen (o creen que está ausente) los gritos de su Dios

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