Blogia
muchoabarca.com

Aliste y el futuro

 

 A Aliste no se llega por casualidad...no está de camino a casi a ningún sitio. Quién llega aquí lo hace a propósito, a peto, como dirían los alistanos. Otra cosa es que sepa, o no, dónde se mete, pero venir..., tiene que venir adrede.Este es mi caso. Llegué por primera vez  hace 25 años. No me voy a referir a la diferencia entre el Aliste del año 1981 y el del 2006, casi todos vosotros la conocéis mejor que yo. Pese a que llegué hace 25 años, conozco y quiero a esta tierra desde hace algo menos. No se puede querer lo que no se conoce, y conocer Aliste no es sencillo, al menos no lo ha sido mucho para mi. Una vez se va conociendo, el quererla viene dado.Aliste es una tierra amable, en el sentido literal del término (digna de ser amada) He dicho antes que es una tierra amable, pero también es una tierra con mucho "carácter" y algo recelosa de lo que no le es propio. Probablemente la historia ha enseñado a los alistanos que la actitud más prudente es la de cierta reserva y cierto celo en el mantenimiento de costumbres muy arraigadas. En Aliste se percibe cierta sacralización de lo tradicional, de lo antiguo, en mi opinión algo excesiva. Trátese de lo que se trate se da una autoridad al hecho de la costumbre, al hecho de que las cosas han ido ocurriendo de esa misma manera. Muy probablemente se deba  a la "necesidad" de cierta seguridad; la necesidad de que las conductas sean previsibles. Esa sacralización de la tradición es una de las  señas de identidad que he observado en Aliste. Me he referido a la costumbre, pero debo puntualizar que a lo que me quiero referir es a los modos,  formas y manifestaciones anteriores, por tanto la costumbre se nos presentaría como el intento de una emulación y reiteración del pasado. Es muy frecuente, como he dicho, oír en conversaciones, que antes se hacían las cosas mejor o que las cosas de antes eran mejores. Esta realidad se traduce en una dificultad para integrar lo nuevo. Esto supone que muchas innovaciones y/o mejoras se "superponen" como un pegote en lugar de "adecuarse" a la realidad preexistente como requisito previo para terminar formando parte de la misma y trayendo como consecuencia la revitalización y la evolución.Posiblemente lo que sucede es que no está muy claro qué es Aliste hoy. Con una población envejecida que en su mayoría no forman parte de lo que se entiende por la población activa, sino que son pensionistas, una comarca cuyo motor era una economía de subsistencia, no sabe muy bien como prepararse para encontrar su futuro.  ¿Qué valores y qué realidades conforman la esencia de Aliste? Esa creo que es la pregunta que debemos contestar. Una vez hallada la respuesta, debemos buscar los mecanismos para que esos valores y realidades estén integrados en las estructuras socio-económicas de la sociedad actual como acicate y como un referente y no como un lastre. Para esta reflexión debemos contar con algunos condicionantes. El primero de ellos es que Aliste es mucho más pequeño de lo que era. El tamaño de un territorio se mide por lo que nos cuesta ir de un punto a otro, incluso se puede medir en lo que nos cuesta establecer comunicación entre esos puntos. Partiendo de esta premisa, Aliste mide más o menos una hora por una hora, si nos deslazamos, o un minuto por un minuto, si establecemos comunicación telefónica o a través de internet. Esta realidad debe hacernos ver que debemos pensar que todo Aliste es una misma unidad y que debe poner en común todas las sinergias disponibles. Esto que acabo de exponer tiene como consecuencia otro condicionante. A saber, Aliste no puede mirar hacia dentro, debe mirar hacia afuera. Si hasta ahora, por la perspectiva de la subsistencia, era posible cierta dinámica independiente (de autoconsumo), en lo sucesivo deberá aceptarse que los recursos vienen de fuera. Ya no hay producción destinada a Aliste, porque casi nada de lo que se puede llegar a producir puede ser consumido en Aliste, y no ya porque no hay "consumidores". Lo que Aliste tiene que producir debe ser consumido por personas y sociedades que están fuera de Aliste. Deberemos identificar los gustos, las preferencias y las necesidades de esas sociedades (potenciales clientes de Aliste) para ofrecer lo que mejor podamos producir de entre ellas.No estoy refiriéndome ni siquiera a bienes y/o servicios tradicionalmente producidos en Aliste. Es preciso un esfuerzo de imaginación. La naturaleza desprovista de contaminación es una materia prima que abunda en Aliste y con ella se pueden confeccionar "productos" muy demandados desde agricultura y ganadería ecológica o biológica, pasando por actividades en la naturaleza, como el turismo rural, senderismo, etc., llegando a las industrias de transformación y comercialización de productos agropecuarios.Cuando hablo de consumo, de consumidor y de cliente, no me refiero a los términos económicos del neoliberalismo. Estoy pensando en consumo responsable, en comercio justo y en esa nueva manera de entender la relación entre productor y destinatario de bienes y servicios. En ese sentido el consumidor al que me refiero, debe -necesariamente- amar y apreciar el producto o el servicio y a las personas que lo propician y facilitan Muchos estaréis pensando que esta posibilidad haría diluirse  la esencia de esta tierra. Bien al contrario, considero que sólo de esa manera sería posible "traducir" la esencia de Aliste a un lenguaje (y dinámica) actual. Sería, también, la manera de hacer partícipes (de alguna manera) a muchas otras personas (que encontrarían en Aliste cosas valiosas para ellos)  de lo que Aliste ha sido, es y puede llegar a ser, encontrando en estas personas defensores, sustentadores y cooperadores para el manteniemto de la esencia y la identidad de Aliste. Queda mucho por hacer. Lo primero es que los propios alistanos comiencen a poner en valor lo realmente importante. Pondré algún ejemplo. Es preciso que los alistanos se convenzan de que no es lo mismo una chapa de aluminio que una lonja, en un tejado. Que un horno de barro en un rincón del corral no es lo mismo que un microondas (y eso no significa no utilizar habitualmente el microondas). Que una pared de "ladrillo" visto, no es lo mismo que (incluso) una de adobe o, por supuesto, de piedra. Que el habla y las costumbres deben preservarse para las generaciones futuras. Y todo esto no debe suponer una dificultad añadida. Antes bien, cualquier actividad tendente a ello, debe verse "favorecida" por la comunidad y los poderes públicos. Debemos conseguir entre todos que "construir" Aliste sea preferible a olvidarlo,... que es una manera de destruirlo. Si Aliste no comienza a pensar en su futuro, puede -incluso- quedarse sin pasado. Eduardo AbarcaAsociación cultural aliste.info  

0 comentarios