Eduardo, por Mª Dolores y Rafa
Una persona distante, arrogante, fria... ¿quién? con un poquito que me fui, fuimos acercándonos o la vida nos acercó, los dos nos dimos cuenta que a ninguno de nosotros nos caía bien ese traje.
Eres una persona Buena , eso hubiera dicho Machado también; generoso hasta parecer "tonto"; amigo en pura esencia; calzas muy bien el zapato ajeno; se nota tu hombro; dar, en sí mismo, te recompensa; abogado del diablo, como Dios…¡ paro por no azorarte! (y por no ser muy buena con las palabras, la dialéctica es tuya).
Lo que más me gusta de ti o más envidio, además de las pocas tonterías dichas antes y las muchas calladas, es tu dominio de las palabras, tu conversación. Eres capaz de dar argumentos a favor y en contra, subirnos a la cima y bajarnos al valle, defender lo blanco y lo negro, la guerra y la paz. Disfrutar de una conversación contigo es tan placentero que seguro que es pecado.
Para mi eres una persona entrañable, te quiero mucho (nunca lo reconoceré en tu presencia).
"En ocasiones" siento celos de tus otros círculos, de tus otros amigos… a quién querrás más? quién será más amigo? Por este último párrafo seguro que me van a colgar en algún sitio…
Y ahora entro yo: ya te conocía hacía algún tiempo. Eras del "otro grupo", de la oposición auxiliana. Recuerdo tu carta al núcleo por entonces que ya me impresionó por el número de folios (por lo menos 6). Y aquella reunión definitiva de ruptura en Torres-torres con paella a las seis de la tarde. En ese momento no me di cuenta de lo que perdíamos todos.
Cuando empezamos nuestro camino juntos te re-encontré. Fue como haberte conocido siempre. Tú no habías cambiado. Yo sí. Maduré bastante y por eso te integré como parte importante en mi vida.
Como mi otra mitad ha dicho más arriba sin llegar a decírtelo nunca cara a cara (probablemente la educación nos sigue condicionando) te considero un amigo al que quiero mucho. Eres coherente, provocador respetuoso de la controversia, solidario, comprensible con quien lo es menos e implacable con el que no lo es nada.
Nunca te lo he dicho tampoco pero te quiero mucho, quizás porque es inevitable quererte cuando se te conoce, y yo lo voy haciendo de dos maneras: directamente (conversando, con tus mensajes, con los encuentros…) y a través de unos ojos azules que comparten mi vida , de quien te puedo asegurar que te has convertido en alguien imprescindible .


0 comentarios