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Ya que la vida es breve, acorta la larga esperanza

No intentes saber cuál será el último día
que a mí, que a ti
los dioses han concedido.
No hagas juegos astrológicos.
Más vale sufrir lo que venga
sea lo que sea.
Tanto si Júpiter te ha otorgado vivir más inviernos
como si éste fuera el último
sé sensato : saborea la vida,
ya que la vida es breve,
acorta la larga esperanza.
Mientras hablamos
habrá huido envidioso el tiempo,
goza el día de hoy y
no confíes en el mañana.
(Horacio, Odas, I, 11)

 

En alguna ocasión ya he trascrito este fragmento...hoy lo encuentro en uno de los libros que estoy leyendo. Esta vez, sin embargo, no he fijado mi atención en el verso que suele hacerse: carpe diem (goza el día de hoy). En esta ocasión el motivo de mi atención es :

ya que la vida es breve,

acorta la larga esperanza.

Pues eso, tenemos que fijar nuestros objetivos en realidades más próximas en el tiempo, y a la vez más posibles. No creo que sea una manera de engañarnos. tan sólo es la manera de hacernos más llevadero nuestro "discurrir" por esta vida.

Esta actitud se nos va presentando como más normal con los años, al menos eso me parece a mi, prueba evidente de que la "naturaleza" es muy sabia.

Yo por eso continúo esperando poco de las grandes verdades y las grandes cuestiones. Sin embargo espero bastante de las personas, sobre todo de las que tengo cerca. Como casi nunca espero nada en concreto, casi siempre siempre encuentro más de lo que espero...Y , por extraño que parezca, en eso influye en parte mi actitud (aquello que hago)

Continúo intentado aprovechar estos días de agosto y os deseo lo mismo.

Besos

Eduardo

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